sábado, 3 de febrero de 2018

DEVOCIÓN A SAN JOSÉ

La devoción de los 7 domingos a él dedicados















Es conocida, desde que él mismo lo contó, la devoción que le tiene el papa Francisco. En su casa en santa Marta tiene un José yaciente y dormido y –dice él- “durmiendo cuida de la Iglesia”. Estaba incluido nada más que en la plegaria eucarística I del Misal romano y ha decretado que esté en las otras plegarias, II, III y IV. Eligió el 19-III para inaugurar su ministerio petrino.

En una Catequesis (Audiencia General, 19-III-2014) comentaba que José y María se preocuparon de que a Jesús no le faltase lo necesario para un sano desarrollo físico y psicológico, enseñándole también un trabajo. Se preocuparon de su crecimiento en sabiduría, el santo temor de Dios.

A ti acudimos, bienaventurado José (…) protege la escogida descendencia de Jesucristo que es la Iglesia (…) como libraste a Jesús del peligro de su vida humana, rezaba León XIII.

A lo largo de la historia y también en la reciente, ha cundido la devoción al santo Patriarca, patrono principal de la Iglesia, dedicándole nuevas fundaciones o eligiendo su nombre algunos religiosos que se lo cambian, desechando el de pila ya que se apartan del mundo.

Templos, conventos o colegios a él dedicados

Fue en 1129 cuando llegó la devoción a Occidente y en Bolonia, se construyó el primer templo a él dedicado con ese insólito nombre desconocido en Occidente.
En China, en 2006 se edificó un templo a él dedicado.
Andrè Bessette (+1937 con 91 años), religioso canadiense de la Congregación de la Santa Cruz; canonizado en 2010, fallecía en Montreal (Canadá). Su tumba está en el santuario de san José de Montreal, en el Monte Royal y acuden hoy día más de 2 mil.
María del Sagrario de san Luis Gonzaga (+1936 con 55 años), una de las primeras mujeres licenciadas universitarias. Cursó Farmacia pero luego con 34 años ingresó como carmelita en el convento madrileño de santa Ana y san José. Beatificada por Juan Pablo II en 1998.
Manuel Domingo y Sol (+1909 con 73 años), beato, sacerdote tortosino, fundador de la Hermandad Sacerdotal de los Operarios Diocesanos y más de diez colegios de san José para fomentar vocaciones sacerdotales.
Rebeca (Rafqa) de Himlaya (+1914 con 82 años), Petra, canonizada en 2001, fue religiosa de Ntra Sra de la Liberación en Bikfaya hasta que se suprimió la Congregación en 1871 y se hizo baladita en san Simón Al Qarn, antes estuvo en el convento de san José de Ad-Dahr.

Fundaciones dedicadas a san José

Leonardo Murialdo (+1900 con 72 años), sacerdote turinés que fundó la Congregación de San José para la formación de la juventud pobre y abandonada e impulsar el movimiento de los trabajadores que pedían las 8 horas laborales.
Segismundo Gorazdowski (+1920 con 75 años), sacerdote polaco, fundador de las Hermanas de San José, fue canonizado en 2005.
Isabel Ana Bayle Seton (+1821 con 40 años), la primera mujer canonizada de los Estados Unidos, fundaba en Baltimore (Maryland) la Sociedad de las Hermanas de la Caridad de san José y llenó USA de colegios y hospitales.
José Marello (+1895 con 51 años), obispo de Acqui y fundador de la Congregación de Oblatos de san José, que fue canonizado en 2001.
Bonifacia Rodríguez de Castro (+1905 con 68 años), es la fundadora de las Siervas de San José, para la promoción social y cristiana de las mujeres obreras, canonizada en 2011.
Emilia de Vialar (+1864 con 67 años) fundó la Congregación misionera de las Hermanas de San José de la Aparición, testimoniando que Dios ha amado tanto al mundo que le ha entregado a su propio Hijo. Canonizada en 1951.
Mary MacKillop (+1909 con 67 años), fundadora de las Hermanas de San José, llamadas “josefinas”, canonizada en 2010, es la primera santa australiana.

Toman su nombre en religión

Gil o Egidio María de san José (+1812 con 83 años) fue un franciscano que en el mundo se llamaba Francisco Pontillo.
María Ángeles de san José que es una de las 3 Carmelitas Descalzas, mártires españolas en 1936, hermanas del Carmelo de San José de Guadalajara.
Ángela de san José una de las 16 mártires españolas en el Picadero de Paterna (Valencia) en 1936. Quince religiosas de la Doctrina Cristiana y una clarisa capuchina.
Rafael de San José (+1907 con 72 años) de los carmelitas descalzos de Graz (Austria). Canonizado en 1991.

Devot@s de san José

Aunque algunos Padres de la Iglesia como san Agustín, san Jerónimo y san Juan Crisóstomo, entre otros, ya nos hablan de san José, su culto pasaba oculto (como su vida) hasta que lo empezaron a promover san Vicente Ferrer, santa Brígida y san Bernardino.
Pedro de san José Bethencourt (+1968 con 81 años) es un lego franciscano, canonizado en 2002, fundador de los y las belemitas. Canario de Tenerife que se fue a evangelizar Guatemala donde murió, trataba al Niño Jesús, a la Virgen María y a san José.
Kart Barth dijo que del mismo modo que soy hostil al desarrollo de la Mariología, me muestro favorable al de la Josefología porque a mi entender José realizó con Cristo la misma tarea que debería ejercer la Iglesia, pues es incapaz de alumbrar al Redentor pero puede y debe servirle con humildad y modestia.
Teresa de Jesús (+1582 con 67 años) reformadora del Carmelo. Se cuenta que enseguida de ingresar monja, tuvo que volver a casa de su padre por una enfermedad incurable para los médicos de entonces y que la dejaba paralítica del todo. A los tres años de enferma, se encomendó a san José pidiéndole la curación que le concedió enseguida. A partir de entonces dice que nunca le pidió nada en su fiesta del 19 de marzo que no se lo otorgara.
Gertrudis (+1302 con 46 años), llamada “la magna” como san Alberto, cisterciense de Turinga, fue una de las grandes místicas medievales y pionera de la devoción a san José.
Roberto (+1135) que abandonó Molesmes y fundó Citaux, decía que “No hay duda que entre todos los que fue hecha la Promesa de la Encarnación, el 1º fue Abraham y el último fue José a quien se le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María tu esposa…» Tenemos pues a estos tres hombres, a estos tres excelsos hombres”.

Sixto IV (+1484) introdujo la fiesta en el calendario romano y Gregorio XV (+1621) decretó fiesta universal obligatoria. Teresa de Jesús le da un fuerte impulso y los papas del siglo XIX-XX todavía más. Pío IX en 1870 lo declaró Patrono de la Iglesia universal a petición de 153 obispos y 43 Superiores Generales de Órdenes religiosas. Pío XII instituyó la fiesta del 1 de mayo, san José obrero. Juan XXIII lo incluyó en la plegaria eucarística I y Juan Pablo II escribió la Ex ap El custodio del Redentor en 1989.

Ahora san José custodia el Cuerpo Místico, la Iglesia que parece desterrada en Egipto o tranquila en Nazaret.

Cuando el rey de Francia saqueó a los galos, el Arzobispo de Sens, Bernardo, escribió al Papa y le urgió a intervenir: “Que José, ese hombre justo, piense en lo que debe hacer a la hora actual con el Niño y su Madre pues en este momento en la provincia de Sens se busca a Cristo para hacerle perecer”.

Oh Dios, por la intercesión de san José (…) te encomendamos todas las preocupaciones y peligros que amenazan a la familia humana y los demás motivos por los que su protección adquieren una renovada actualidad para la Iglesia, en relación con el nuevo tercer milenio cristiano, rezaba el papa Wojtyla.

Dios todopoderoso, que confiaste los primeros misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de san José; haz que, por su intercesión, la Iglesia los conserve fielmente y los lleve a plenitud en su misión salvadora (Oración en la Liturgia de las Horas).

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